Algo no huele bien en el país de las hamburguesas

Más allá de la discusión que existe sobre el origen de la hamburguesa, por cuanto diversos autores se atribuyen haber sido los primeros en colocar un filete de carne molida entre dos panecillos, aquí haremos un breve registro del país (EEUU) que, según Guy Sorman, en el artículo "A fin de cuentas, decide Washington", publicado el 24/04/2022 en el diario español ABC, es el "mandamás en todos los campos" y "ombligo del mundo".

Sin embargo, hay evidencias que indican que su situación interna huele muy mal y su política exterior se pone cada vez más agresiva en un mundo en guerra y en lucha por la hegemonía con otros actores globales.

Veamos esos dos frentes, el interno y el externo, con fuentes no subversivas, ni comunistas, tampoco antigringas, sino provenientes de sectores del mismo establishment.

Desde el punto de vista interno

La secretaria del Tesoro de EE.UU., Janet Yellen, con mucho optimismo, elogió las políticas económicas de la Administración del presidente Joe Biden y aseguró: "En conjunto, la Ley de Infraestructura bipartidista, el proyecto de ley CHIPS y la Ley de Reducción de Inflación figuran entre las inversiones más significativas que nuestro país ha hecho. Creo firmemente que nos ayudarán a alcanzar el crecimiento sostenible, y que nos harán avanzar hacia una economía más justa y resiliente".

Sin embargo, otras fuentes indican lo contrario. El gurú de inversiones y cofundador de Mobius Capital Partners, Mark Mobius, señaló, el 06/09/2022, en una entrevista para la cadena CNBC: "Todavía creo que [la situación para el mercado] va a empeorar. La imagen tiene muy mala pinta". Recalcó que la Reserva Federal, que en junio anunció el mayor aumento de la tasa de interés desde 1994, debería seguir subiendo el indicador de manera drástica para evitar que el dólar estadounidense se fortalezca demasiado, dado que esto perjudicaría a la competitividad de las exportaciones del país. Pero, paradójicamente, afirma que si el organismo sube los tipos de interés por encima del nivel necesario para combatir la inflación, esto podría ir en detrimento del crecimiento económico y los precios de activos.

Paul Cristopher, jefe de la estrategia global de mercado en Wells Fargo Investment Institute, dijo a finales de agosto de este año: "Para EE.UU., todavía esperamos una recesión moderada hasta mediados de 2023. En verano, aeropuertos y carreteras estaban llenos de gente, pero por debajo del bullicio, la economía sigue ralentizándose" y destacó que: "Los hogares estresados se quedan sin recursos". También indicó que el nivel de ahorros cayó a niveles prepandémicos, mientras la deuda de tarjetas de crédito ajustada a la inflación llegó a su máximo en junio en 16 años, y su tasa de morosidad subió el mismo mes por primera vez desde diciembre de 2020.

Asimismo, ese analista hizo alusión al índice S&P 500 y enfatizó que entre 11 sectores del marco de referencia "solo las compañías financieras y energéticas han incrementado el flujo de efectivo libre desde el inicio del año". Entretanto, el índice, que aglutina la capitalización de 500 grandes empresas que cotizan en las bolsas neoyorquinas NYSE y NASDAQ, ya ha perdido más del 14 % en lo que va del año y se sitúa en unos 4.100 puntos para este lunes.

Un informe de la compañía de inversión Black Rock sostienen que la Reserva Federal "probablemente ahogará el reinicio de la actividad económica y solo cambiaría de curso cuando el daño se haga evidente". "Vemos que esto conlleva a la alta volatilidad macro y de mercado con ciclos económicos cortos. Las acciones se verán afectadas si los tipos de interés provocan un descenso del crecimiento. Si los responsables políticos toleran más inflación, los precios de los bonos caerían".

El economista financiero de la compañía Nomura, Rob Dent, predijo que una recesión arrancará en EE.UU. en el cuarto trimestre de este año. El 28 de julio se dio a conocer que el PIB estadounidense se contrajo un 0,2 % en el segundo trimestre de 2022 respecto a los tres meses anteriores, lo que técnicamente constituye un indicador informal de recesión económica.

El analista de Deutsche Bank, Binky Chadha, acotó el 7 de septiembre en una nota citada por Bloomberg que hay dos escenarios básicos. En caso de recesión, la venta de las acciones durará mucho más tiempo. De materializarse lo peor, el S&P 500 se desplomará hasta 3.000 puntos, perdiendo casi el 25 %. Si se logra evitar la desaceleración, el especialista espera que el mercado vuelva a subir "bruscamente" a sus niveles máximos anteriores.

Paralelamente, Chadha mantuvo su pronóstico de que el índice en cuestión alcanzaría la meta de 4.750 puntos para finales del año. "Los indicadores adelantados son consistentes con un descenso a la recesión, pero no señalan que ya estemos en una".

Por su parte, Morgan Stanley, considera que las acciones en el mercado estadounidense todavía no han tocado el fondo y pueden desplomarse en el 23%, dado que los inversores ahora se focalizan en la ralentización ante el endurecimiento de las políticas de la FED y según analistas de esta institución, S&P 500 caerá hasta 3.400 puntos para finales del año en el mejor de los casos, pero si llega la recesión, la puntuación llegaría a los 3.000.

El columnista Don Feder en un artículo publicado en The Washington Times, el 03/09/2022, dice: "Los signos de un colapso inminente de EE.UU. están por todas partes. Esos signos serían cinco: la política de puertas abiertas para la inmigración descontrolada; la impunidad para los delincuentes; las élites que se burlan de los valores sobre los que se fundó la nación; los problemas con la demografía y el creciente número de personas sin hogar, muchas de las cuales sufren enfermedades mentales y adicción a las drogas.

Don Feder resalta que "una gran civilización no puede ser conquistada por fuerzas externas hasta que no se destruya por sí misma desde dentro y en EE.UU. esas fuerzas internas están trabajando incansablemente".

Desde el punto de vista de la política exterior.

El renombrado economista Jeffrey Sachs, el 03/09/2022, en una entrevista con Democracy Now dijo: "Nos dirigimos al precipicio" con una política que "se remonta a mucho tiempo atrás. Creo que es útil empezar hace 30 años. La Unión Soviética dejó de existir, y a algunos líderes estadounidenses se les metió en la cabeza que en aquel entonces existía lo que llamaban el mundo unipolar, que Estados Unidos era la única superpotencia, y que podíamos llevar las riendas".

Citando los datos de la nueva base de la Universidad Tufts, Sachs recordó que desde 1991, "ha habido más de 100 intervenciones militares por parte de EE.UU.". Su propia experiencia de trabajo en Rusia, Europa Central, China y otros países, le permitió ver con claridad "cómo el enfoque de Washington es primero militar, y a menudo únicamente militar".

"Armamos a quien queremos. Instamos a la ampliación de la OTAN sin importar lo que digan otros países, que puede ser perjudicial para sus intereses de seguridad. Dejamos de lado los intereses de seguridad de los demás". "Y cuando se quejan, enviamos más armamento a nuestros aliados en aquella región. Vamos a la guerra cuando queremos, donde queremos, ya sea en Afganistán o Irak, o la guerra encubierta contra Al Assad en Siria, que aún hoy no es bien entendida por los estadounidenses, o la guerra en Libia. Y decimos: Somos amantes de la paz. ¿Qué pasa con Rusia y China? Son tan belicosos. Quieren socavar el mundo. Y terminamos en terribles confrontaciones".

También opina que la operación rusa en Ucrania era evitable y debía prevenirse mediante la diplomacia. Recordó que Vladímir Putin llevaba años instando a la no expansión de la OTAN hacia las fronteras nacionales: "Rusia dijo: Esto nos rodeará. Esto pondrá en peligro nuestra seguridad. Hagamos diplomacia. EE.UU. rechazó toda la diplomacia".

En su política exterior, Washington aplica las mismas tácticas en Asia Oriental, "organizando alianzas, acumulando armamentos, hablando mal de China, haciendo que la presidenta [de la Cámara de Representantes] Pelosi vuele a Taiwán cuando el Gobierno chino dice: 'Por favor, bajen la temperatura, bajen las tensiones".

"Nosotros decimos: 'No, hacemos lo que queremos', y ahora enviamos más armas. Esta es una receta para otra guerra. Y en mi opinión, es aterrador".

"Nos dirigimos hacia el precipicio, y nos llenamos de entusiasmo mientras lo hacemos. Y es simplemente incomprensiblemente peligroso y erróneo, todo el enfoque de la política exterior de EE.UU". , que por lo demás es bipartidista.

Así están, en palabras de ellos mismos, las cosas por el país de las hamburguesas, las cuales no pueden ser ignoradas y mucho menos ocultadas.

*Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV y analista nacional e internacional.

 



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Franklin González

Doctor en Ciencias Sociales, UCV. Sociólogo, Profesor Titular, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Profesor de Postgrado en la UCV, la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y en el Instituto de Altos Estudios ?Pedro Gual? del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores. Fue embajador en Polonia, Uruguay y Grecia.

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