Francia vota este domingo en comicios que podrían dar triunfo a la ultraderecha o un parlamento bloqueado

Los dos candidatos que se postulan para la segunda vuelta en las elecciones presidenciales francesas, Marine Le Pen, líder del partido francés de extrema derecha Agrupación Nacional (Rassemblement National), y el presidente francés Emmanuel Macron, candidato a su reelección. elección

Los dos candidatos que se postulan para la segunda vuelta en las elecciones presidenciales francesas, Marine Le Pen, líder del partido francés de extrema derecha Agrupación Nacional (Rassemblement National), y el presidente francés Emmanuel Macron, candidato a su reelección. elección

Credito: Web

07-07-24.-Las urnas abrieron el domingo en Francia para la segunda ronda de las elecciones legislativas, que ya han supuesto el mayor avance de la historia para el partido de ultraderecha Agrupación Nacional.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, hizo una apuesta muy arriesgada al disolver el parlamento y convocar las elecciones después de una dura derrota de su grupo centrista en las elecciones europeas del 9 de junio.

La primera ronda de los comicios, celebrada el 30 de junio, fue el mejor resultado histórico de la Agrupación Nacional, una formación nacionalista y antiinmigrantes liderada por Marine Le Pen.

La votación del domingo decidirá qué partido controla la Asamblea Nacional y quién será el próximo primer ministro. Si la endeble mayoría centrista de Macron pierde más apoyos, el mandatario se verá obligado a compartir el poder con partidos que se oponen a la mayoría de sus políticas de economía liberal y a favor de la Unión Europea.

El primer ministro, Gabriel Attal, votó el domingo en el suburbio parisino de Vanves.

Le Pen no votará porque su distrito en el norte de Francia no celebrará una segunda vuelta después de que ella ganara su escaño en primera ronda la semana pasada. En toda Francia, otros 76 candidatos ganaron en la primera vuelta, 39 de ellos de la Agrupación Nacional y 32 del Nuevo Frente Popular. Dos candidatos del grupo centrista de Macron también lograron sus escaños la semana pasada.

El racismo y el antisemitismo han empañado la campaña electoral, junto con cibercampañas rusas de desinformación, y más de 50 candidatos reportaron agresiones físicas, algo muy inusual en Francia. El gobierno desplegaría 30.000 policías para la jornada electoral.

El clima de tensión se producía en un verano muy especial para Francia. París está a punto de ofrecer unos Juegos Olímpicos muy ambiciosos, la selección nacional de fútbol masculino llegó a semifinales de la Eurocopa 2024 y el Tour de Francia recorría el país al mismo tiempo que la antorcha olímpica.

Las elecciones terminan el domingo a las 8 de la tarde en el territorio continental francés y en la isla de Córcega. Las estimaciones iniciales se esperan para el domingo por la noche, con resultados oficiales preliminares el domingo por la noche y el lunes de madrugada.

Los territorios franceses en América y en los territorios de ultramar como San Pedro y Miquelón, San Bartolomé, San Martín, Guadalupe, Martinica, Guyana y la Polinesia Francesa votaron el sábado.

Francia podría tener su primer gobierno de ultraderecha desde la ocupación nazi de la II Guerra Mundial si la Agrupación Nacional obtiene una mayoría absoluta y su líder de 28 años, Jordan Bardella, se convierte en primer ministro. El partido fue el más votado en la primera ronda la semana anterior, seguido de una coalición de partidos de centro izquierda, izquierda dura y verdes, y después por la alianza centrista de Macron.

El resultado sigue siendo muy incierto. Los sondeos entre las dos rondas sugieren que la Agrupación Nacional podría obtener la mayor cantidad de asientos en la Asamblea Nacional de 577 escaños, pero sin llegar a los 289 escaños de la mayoría absoluta. Eso seguiría siendo histórico, si un partido con lazos históricos con la xenofobia y con restar importancia al Holocausto, considerado durante mucho tiempo como un paria, se convierte en la fuerza política más grande de Francia.

Si obtiene una mayoría, Macron se vería obligado a compartir el poder en un incómodo arreglo conocido en Francia como “cohabitación”.

Otra posibilidad es que ningún partido obtenga una mayoría, lo que dejaría un parlamento dividido. Eso podría hacer que Macron buscara una coalición con el centroizquierda o nombrara un gobierno tecnócrata sin afiliaciones políticas.

Ninguna de las dos cosas tiene precedentes en la Francia moderna, y ambas opciones harían más difícil que la segunda economía más grande de la UE tome decisiones audaces o arme a Ucrania, reforme las leyes laborales o reduzca su enorme déficit. Los mercados financieros están nerviosos desde que Macron sorprendió incluso a sus aliados más cercanos en junio al anunciar elecciones anticipadas después de que la Agrupación Nacional obtuviera el mayor número de escaños de Francia en las elecciones al Parlamento Europeo.

Independientemente de lo que ocurra, Macron dijo que no renunciará y seguirá como presidente hasta que termine su mandato en 2027.

Muchos votantes franceses, especialmente en ciudades pequeñas y zonas rurales, están frustrados por los bajos salarios y unos líderes en París considerados como elitistas y poco preocupados por los problemas cotidianos de los trabajadores. La Agrupación Nacional ha conectado con esos votantes, a menudo culpando a la inmigración de los problemas de Francia, y ha formado un apoyo amplio y arraigado en la última década.

Le Pen ha suavizado muchas de las posiciones del partido —ya no pide abandonar la OTAN ni la UE— para hacerlo más elegible. Pero los valores de ultraderecha del partido permanecen. Quiere celebrar un referendo sobre si nacer en Francia basta para merecer la ciudadanía, limitar los derechos de ciudadanos con doble ciudadanía y dar más libertad a la policía para utilizar armas.



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La fuente original de este documento es:
AP (https://apnews.com/hub/noticias)



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