Panamá: urgencia de unidad progresista

"No cabe duda en estos momentos cruciales, porque es una verdad que no admite cuestionamientos: o nos unimos o perecemos"

Problemas crónicos e indiferencia colectiva

Múltiples son los factores que afectan notoriamente al país entero, con énfasis en la ausencia de conciencia nacionalista, falta de equidad, educación de pésima calidad, servicios públicos deficientes, corrupción y muchos más, multiplicados a raíz de la vigencia de la seudodemocracia recuperada después de la cruenta invasión genocida de la bestia 666 imperialista, en 1989.

¿Algo aprendimos después de 54 años o seguimos navegando con banderas de complicidad e indiferencia? Evidentemente… nada. Y es que es más cómodo reclamar subsidios y prebendas sin que se den límites de ninguna clase, mientras muy pocos rechazan la visible corrupción vigente y, menos aún, exigen servicios públicos de calidad y vigencia de la equidad.

Mártires y sobrevivientes diariamente ofendidos

Es necesario advertir, en este escenario individualista, a pesar de que muchos se definan como patriotas, la ofensa diaria que padecen mártires y sobrevivientes del alpinismo generacional. Pruebas al canto: ¿cuántos de los familiares de los mártires y los propios héroes sobrevivientes tienen un metro de tierra por la que entregaron sus líquidos vitales?

¿En dónde quedó el mayor uso colectivo posible de las áreas revertidas, según pensamiento y consigna del general Torrijos? ¿Acaso es ficción que hace mucho tiempo fue creada una nueva Quinta Frontera, en la que habitan los privilegiados "zonians" nativos, o "amos chocolates", como les decía Omar Torrijos?

12 de diciembre de 1947, fecha histórica olvidada

Pocos saben qué hace 75 años, gracias a la activa participación de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP) y del Frente Patriótico de la Juventud, que influyó decisivamente en la opinión pública, se dio el rechazó del nefasto Convenio de bases Filós-Hines.

Le rendimos justo homenaje en esta fecha histórica, a quien fue el primer héroe estudiantil de esa época, el también olvidado Sebastián Tapia, quien terminó sus días postrado en una silla de ruedas por las balas de las fuerzas represivas del orden público.

El Gobierno servil de la época, firmó dicho convenio el 10 de diciembre de 1947, acordándose la cesión a los Estados Unidos, por un lapso prorrogable de 10 años, de territorios para bases militares en Jaqué, Isla Grande, Isla del Rey, Las Margaritas, Pocrí, Punta Mala, la base del Río Hato, Salud, San Blas, San José, Taboga, Taboguilla y Victoria.

Dicho convenio surgió debido a que en 1942 se firmó un acuerdo en donde el Gobierno nacional le concedía a EE. UU. la ocupación de 134 sitios de defensa en la República de Panamá durante la Segunda Guerra Mundial, con la excusa de la protección a la Zona del Canal, pero, como siempre, dicho país no tenía la intención de evacuar estos sitios una vez terminada la guerra, por lo que se firmó el convenio Filos-Hines en 1947.

La demagogia es mucha

Mucha e interminable es la demagogia vigente en esta Patria nuestra sujeta, a perpetuidad, a un nefasto y peligroso tratado de neutralidad, donde tantos se autoproclaman nacionalistas, pero que navegan con bandera de conveniencia, quienes les hacen el juego a conocidos apátridas del patio, perros falderos del imperio hegemónico, que cumplen, al pie de la letra, sus directrices, en su afán enfermizo de conservar su postura unipolar.

¿Socios o aliados de una interminable guerra imperialista?

La falta de conciencia nacionalista evidenciada por seudoprogresistas del terruño, nos ha convertido en cómplices y aliados de una guerra ajena, fraguada por EE. UU., para lo cual impone sanciones extraterritoriales, principalmente contra China, Rusia, Corea del Norte, Irán, Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Téngase en cuenta que ninguno de esos países ha intervenido militarmente ni ha instalado bases militares en Panamá, como lo hizo y lo hace EE. UU. durante 176 años: Tratado Mallarino-Bidlack, 1846-2022.

Riesgos

No soy un iluso Quijote, que, lanza en ristre, ataca enemigos imaginarios, sino combatiente de esta Patria nuestra que merece un mejor destino, con real justicia y equidad, en la que tenga vigencia permanente la unidad monolítica de panameños solidarios, de nacionalistas auténticos, que enfrenten y combatan traumas que impactan a todos, ya que se multiplican riesgos de sumar una estrella a la bandera del imperio genocida y de incrementar el desprestigio internacional de Panamá.

O nos unimos o perecemos

La supervivencia de la Patria redimida, solo cuando se dé la abrogación del peligroso tratado de neutralidad, impone el deber insoslayable a todos y cada uno de los verdaderos nacionalistas del istmo, de conjugar esfuerzos en la correcta dirección histórica señalada por héroes y mártires del terruño.

No cabe duda en estos momentos cruciales, porque es una verdad que no admite cuestionamientos: O NOS UNIMOS O PERECEMOS. 



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