El rol de la lengua swahili en el proceso de integración del continente africano

Las lenguas, además de instrumentos de comunicación entre las personas que conforman una comunidad, un pueblo, una nación, un país, también son factores de identidad entre esas mismas personas. Las lenguas son, además, armas para la lucha política. De esta manera lo entendió en su momento, Julius Nyerere, al fundar en 1954 el partido político Unión Nacional Africana de Tanganica, y declarar que la lengua swahili sería fundamental en la lucha por la independencia de Tanganica y de Zanzibar, para la posterior conformación, en 1964, de lo que actualmente se conoce como República Unida de Tanzania (en swahili: Jamhuri ya Muungano wa Tanzania).

Una lengua que sirviera de instrumento de comunicación y de cohesión identitaria, en un país como Tanzania, cuya población hablaba, en conjunto, más de un centenar de lenguas, era trascendental. El swahili era la lengua franca, la que se hablaba en Tanganica y en Zanzibar, y más allá de sus fronteras. Era la lengua que se forjó como resultado de las migraciones de los pobladores de lo que actualmente son los territorios de Zambia y de la República Democrática del Congo, hacia las costas orientales de África, y que entraron en contacto con comerciantes árabes, chinos, griegos, indios y persas.

La lengua swahili, cuya gramática fue sistematizada a mediados del siglo XIX por el misionero y lingüista alemán Johan Ludwig Krapf, se difundió durante todo el siglo XX por la Región de Los Grandes Lagos y África Oriental en general, producto principalmente de los intercambios comerciales y de los conflictos armados, llegando a ser hablada por los habitantes de Tanzania, Kenia, Uganda, Ruanda y Burundi, y en partes de Somalia, Malaui, Zambia, Mozambique y la República Democrática del Congo.

A medida que se consolidaba el proceso de independencia y descolonización de los países del África Subsahariana, la lengua swahili fue adquiriendo reconocimiento por parte de gobiernos africanos y de centros académicos africanos, norteamericanos, asiáticos y europeos, acentuándose aún más su difusión, a tal punto que se estima ya en más de cien millones los hablantes de esta lengua bantú.

Durante lo que va de este siglo XXI, la lengua swahili ha entrado en una fase de institucionalización, por lo que ya es lengua oficial de la Comunidad de África Oriental (Kenia, Uganda, Tanzania, Burundi, Ruanda, Sudán del Sur y República Democrática del Congo), de la Comunidad de África Austral (Angola, Botsuana, Camoras, Lesoto, Madagascar, Malaui, Mauricio, Mozambique, Namibia, República Democrática del Congo, Seychelles, Sudáfrica, Suazilandia, Tanzania, Zambia y Zimbabue) y de la Unión Africana en su totalidad. La UNESCO, por su parte, en noviembre del año 2021, declaró el 7 de julio como el Día Mundial del Swahili. Sin duda, un proceso que avanza y que marcará los años y siglos por venir del continente africano.



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Alfredo Portillo

Docente universitario

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