Proyecto Axiológico Colectivo, Epistemología Axiológica y Salud Mental Decolonial desde Abya Yala I

Es lugar común pensar y sostener que la sociedad moderna occidental capitalista, vive una crisis civilizatoria y la protagonista es la humanidad, crisis que denuncia la relación problemática que por siglos ha caracterizado la presencia humana sobre la tierra y su relación disarmónica y no alterativa con la naturaleza, ignorándola y desconociéndola como fuente de vida y sobrevivencia de la sociedad planetaria. Desde hace por lo menos algo más de un siglo se habla insistentemente de la crisis climática, que no es lo mismo que cambio climático, el clima planetario tienen un cambio natural que conocemos como estaciones y según nos ubiquemos en el hemisferio norte o en el hemisferio sur planetario, se cumple el ciclo completo de cuatro estaciones climáticas o solo dos estaciones climáticas.

La crisis climática evidencia y denuncia un círculo vicioso con impacto político ambiental, ecológico, cultural y económico, que avanza aceleradamente por un desarrollo científico-tecnológico necesario nunca antes conocido, pero, que ha descuidado los aspectos axiológicos de toda ciencia-tecnología y sociedad preocupada por el bien-estar colectivo al servicio de la humanidad, que respete a la naturaleza, la pacha mama de nuestros pueblos originarios, que nos ha albergado como casa común, por millones de años.

Los nobles propósitos de bien-estar colectivo de la humanidad de mano de la ciencia-tecnología como valores de uso, fueron trastocados en valores de cambio (mercancía), funcional al mercado y al servicio del capital, fomentado el lucro, egoísmo y ganancia de corporaciones, asociaciones, gremios que constituyen una minoría poderosa, que usufructa ese bien-estar colectivo en contra de una inmensa mayoría socio-planetaria, fragmentada por visiones geopolíticas imperiales, que ha dividido el planeta en un Norte Global de igualdad, justicia e inclusión, que mediante la apropiación indebida, el despojo y la explotación de las riquezas minerales y biodiversas de esa otra parte del planeta denominada hoy en Sur Global, convirtiendo a pueblos y sociedades de esta parte del planeta, en cartografías de desigualdad, injusticia y exclusión, por su afán de lucro y acumulación de riqueza.

La causalidad de dichas situaciones, la madre y el padre de la crisis civilizatoria planetaria, ha sido el abandono axiológico de la ciencia y la tecnología al servicio del "progreso" de unos pocos y el malestar de muchos pueblos y sociedades, del Sur Global. Ese abandono axiológico es el desafío a restituir mediante Proyectos Axiológicos Colectivos, una convivencia saludable en todas las dimensiones de lo humano, que por obra cartesiana, ese ser humano quedó dividido en cuerpo y mente, olvidó, obvió lo espiritual, como cualidad humana profunda y evolución de la conciencia, que Marx nos recuerda, el ser social es el creador de la conciencia social, no lo contrario.

Los párrafos anteriores nos permiten poner en escena, el contexto actual de la sociedad del conocimiento-tecnología, ahora nos aproximaremos al pre-texto de ese contexto, lo histórico, para posteriormente referirnos al texto axiológico, que es la construcción de PAC para sociedades en constante transformación científico- técnica. Ontológicamente nuestros pueblos originarios de Abya Yala en 1.492, fueron encubiertos, ocultados, negada su alteridad como pueblos por los conquistadores, mediante la diferencia colonial que generó genocidios, ecocidios, etnocidios, epistemicidios y culturicidios, convirtiéndonos a lo largo de 300 años en pueblos conquistados, colonizados, sometidos a una -primera ajenidad ontológica-, a pesar de la resistencia ofrecida, lo que condujo a los conquistadores y colonizadores a importar africanos y esclavizarlos, para realizar la tarea explotadora, de apropiación indebida y despojo de nuestras tierras, riquezas minerales y biodiversas.

Luego de 300 años de explotación, apropiación indebida y despojo, surgieron movimientos emancipatorios y liberadores, llamados guerras de la independencia, con saldos cruentos de violencia, destrucción y muerte, cuyo resultado más importante fue el logro de la soberanía política, que ahora radicaba en el pueblo y no en los reinados de España o Portugal en el caso de Brasil, pero, el daño prosiguió bajo la denominada colonialidad como cara oculta de esa modernidad occidental conquistadora y colonizadora (Walter Mignolo, 2005), como patrón ideológico del poder político como dominación jerárquica, colonialidad del poder académico como patrón ideológico para imponer una manera eurocéntrica y más recientemente anglocéntrica, sobre cómo hacer ciencia e investigación y colonialidad del ser y la subjetividad, como patrón ideológico y segunda ontología de la ajenidad, que hoy persiste.

Las respuestas a estos patrones ideológicos de colonialidad y ajenidad, están en pleno desarrollo, -la decolonialidad-, proceso sociopolítico liberador y emancipatorio, que reclama el reconocimiento de nuestra alteridad como pueblos originarios, que supere el no reconocimiento, la inferiorización y subalternización al que hemos sido sometidos como pueblos durante más de cinco siglos, que tiene dos dimensiones de luchas: a) interna, lucha de clases en sus expresiones políticas, académicas, culturales, económicas y territoriales, enmascarada desde los tiempos de la conquista y colonización, a través de la polaridad socio-política -civilización o barbarie impuesta-, civilizados los conquistadores, colonizadores y las alianzas de oligarquías y burguesías nacionales, bárbaros el resto de la población, b) externa con el Imperialismo geopolítico estadunidense genocida, de apropiación indebida, despojo y explotación con sus aliados en Abya Yala y europeos. Es esta la escena histórica que denominamos pre-texto, que complementada con la puesta en escena nacional e internacional que hemos denominado contexto, son el marco de sustentación donde debemos construir el texto axiológico que Mariá Corbi denomina Proyectos Axiológicos Colectivos.

La colonialidad del saber médico impuso hegemónicamente, mirar la salud desde la enfermedad, porque la enfermedad permite más fácilmente su conversión en mercancía que la vida y la salud, la enfermedad es lo comercial, lo mercantilizado, lo que genera la "prosperidad" del ejercicio privado liberal de la medicina, desarrollo y expansión de la industria farmacopólica transnacional. A la industria farmacopólica le interesa por lucro, que las enfermedades se cronifiquen, porque de esa manera mantienen y crece el mercado de la enfermedad y el consumo de medicamentos. En tal sentido, se comprenderá que no caemos en la tentación de reconocer que la salud mental es la cara positiva, de una moneda cuya otra cara es la enfermedad mental, para nosotros, es más que eso, trasciende la medicina, nuestra concepción categorial de la salud, parte de la vida, no de la enfermedad y la muerte, como en las ciencias médicas.

En otros artículos hemos sostenido e insistido que la salud mental pertenece al ámbito de las ciencias humanas, salud en general y salud mental en particular, es el encuentro entre tres grandes subjetividades: A) la subjetividad del ser, si yo como ser humano, convivo en una sociedad que me permite desarrollarme singularmente como persona e integrarme con dignidad a esa sociedad, me siento socialmente, incorporado e integrado a dicha sociedad, mientras que si por el contrario, soy limitado en mi crecimiento y desarrollo personal, me excluye en oportunidades o permanentemente, me aislo socialmente y tengo resentimiento hacia esa sociedad y mis congéneres.

B) la intersubjetividad del amar: la calidad y cantidad de interacciones, relaciones y vínculos afectivos, que cultivo en mi comunidad y sociedad, me permite sentirme feliz, en caso contrario, si mis interacciones, relaciones y vínculos afectivos, con mis vecinos, familiares y congéneres son escasos, me siento infeliz.

C) la intersubjetividad del tener-estar, es decir, si yo nazco, crezco y me desarrollo en territorios de una sociedad que me permite acceder a bienes y servicios públicos o privados que me propician una vida digna, cómoda y de calidad, me siento satisfecho; si por el contrario se me limita la dignidad, comodidad y calidad de la vida, me siento insatisfecho.

Desde esas subjetividad e intersubjetividades se generan un devenir de bienestar y comodidad personal –colectiva, sustentado en la integración social, en la felicidad y la satisfacción; si por lo contrario vivo resentido social, soy infeliz y tengo insatisfacciones duraderas, mi devenir es de malestar personal y colectivo; de no logarse los correctivos y ajustes básicos, necesarios y suficientes a tiempo, y la situación de malestar personal y colectivo se prolonga o cronifica, entramos en el ámbito de lo patológico o psicopatológico y las vivencias, experiencia e investigaciones, parecen apuntar las responsabilidades causales en un déficit axiológico social, por desigualdades, injusticias y exclusiones colectivas.

Por lo enunciado y descrito en párrafos anteriores, la salud mental debe ser además decolonial, porque develamos que en la actualidad estamos en un proceso de lucha contra la colonialidad como patrón ideológico del poder político jerárquico, el saber académico euro-anglocéntrico y el ser ontológico como ajenidad. Para lograr una salud mental decolonial en sociedades de avance científico-técnico e innovaciones aceleradas, tenemos el imperativo epistemológico axiológico de construir PAC, desde una epistemología axiológica y antropología "otra", que tome en cuenta lo decolonial como reconocimiento de sociedades de alteridad, con profunda cualidad humana como conciencia y espiritualidad (no confundir con religiosidad) estando conscientes que para conocer lo real debemos tener conciencia que dicho conocimiento pasa por una dimensión relativa, el de las necesidades humanas y modos de sobrevivencia y una dimensión absoluta de espiritualidad y conciencia como cualidad humana profunda.

Los PAC para sociedades de innovación científica y tecnológica aceleradas, tienen tres dimensiones constitutivas a saber: a) Dimensión subjetiva: espiritualidad como con-ciencia; b) Dimensión Geopolítica, poder político y poder de la ciencia y tecnología a favor del bienestar colectivo de los pueblos; c) Dimensión axiológica para el rescate, armonía y protección de la relación naturaleza/humanidad y cultural para restituir el valor de uso, por encima del valor de cambio que propugnan poderes fácticos imperialistas, capitalistas y conservadores; a todos esos aspectos nos aproximaremos la semana próxima.


 



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Pedro Alcalá Afanador

Doctor en Ciencias Gerenciales - Doctor en Ciencias Sociales - Especialista en Salud Pública - Psiquiatra - Médico Cirujano

 [email protected]      @alcalaafanadorp

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