El simulacro “convocado” y el triunfo de Milei

La soberanía es una acción humana que se ejerce sobre algo que sentimos como nuestro, sea un espacio físico o político, sea un territorio o  sobre nuestras formas jurídicas y leyes, porque es nuestro; no  es un deseo, no es moda, no es un parapeto. Cuántos venezolanos, de los que ahora hacen de historiadores del despojo inglés, han paseado por el Esequibo porque sintieron que era suyo, han visto el río, como ver al Orinoco y al Caroní en Ciudad Bolívar, han ido a visitar a unos amigos  o a sus familiares en vacaciones. El Esequibo sigue siendo esa parte del mapa de Venezuela rayado que dice “zona en reclamación”, como si fuera  algo pendiente por resolver y  que nunca se resuelve; la eterna “zona en reclamación” del mapa escolar.  Pero  nadie,  a parte de sus habitantes –250 mil, más o menos –  y aquellos que viven en la frontera, lo conoce; cuántos hay que ni siquiera  saben que su nombre se debe al del río Esequibo. De este lado, desde hace mucho tiempo, la sociedad venezolana, por diversas razones, se ha extrañado de esa zona en reclamación, precintada como una enorme “escena de crimen”, y ahora los obligan a votar cinco preguntas absurdas en un referéndum, obligan a que la gente se entere de laudos y acuerdos que jamás les importaron o le importan.

Una de las razones para que nos sintamos extraños al Esequibo ha sido la  ausencia de líderes, inteligentes y valientes como Bolívar, Zamora e inclusive López Contreras. Sin embargo los dos primeros vivieron dos de las guerras más cruentas de nuestra historia que diezmaron la población… y el último tuvo la tarea de repoblar al  país, y no pudo pensar  en reclamar un territorio tan vasto y despoblado como Venezuela, porque no había nada que ofrecer desde aquí – todas la críticas y acusaciones de traición en su contra no pasa de ser hipocresía adeco copeyana, e hipocresía  seudo socialista; López Contreras, aun no siendo socialista, o un populista socialdemócrata, fue un patriota, un líder y un presidente inteligente, un engranaje fundamental hacia la Venezuela moderna y hacia la misma Venezuela socialista de Chávez –.

El  Esequibo hoy, es visto como un gran negocio, hacerse de ese territorio lleno de recursos energéticos, mineros y acuíferos. No obstante, Maduro, después de tanta indiferencia por el tema del diferendo con Guyana, después de hacerse el loco sabiendo de las actividades de la Exxon en su plataforma marina, ahora le dio por ahí, pelear por petróleo, que equivale a decir, pelear a favor de las petroleras.

Con maduro estamos en manos de las petroleras, es decir, en manos de Washington. Los Estados Unidos  presiona a Maduro con sanciones petroleras además de las sanciones de carácter personal, y el madurismo desesperado entre sanciones y elecciones es llevado hacia un conflicto donde, insisto, solo hay un vencedor: las compañías petroleras que sirven al capitalismo internacional. En este paisaje político la idea de defender la patria se diluye, termina siendo un parapeto para medir fuerza electoral y capacidad de chantaje y manipulación…, en un referéndum traído de los pelos, hecho para distraer, para ganar tiempo y poder negociar el gobierno.

Milei y las revoluciones a medias

Ya lo ha demostrado la historia reciente, con Correa, con Néstor Kirchner, Evo, Lula y por supuesto, con Maduro y el madurismo, que ahora se encuentran haciendo piruetas para sostenerse en el poder. Todos han le han brindado la oportunidad de oro a las derechas de instalar gobiernos forajidos, y maduro no es la excepción – siendo su mismo gobierno un gobierno forajido, incapaz de respetar las leyes y las instituciones, donde todos sus funcionarios hacen lo que les  da su gana, desde el policía de punto hasta  Corpolec, CANTV,  BANAVIH… y el alcalde más apartado de la capital, cobrándose sus propios sueldos a costa de un pueblo desmedrado y necesitado, sin nombrar el capitalismo salvaje que se ha ido instalando, privatizando todo, violando descaradamente la Constitución bolivariana –.

El triunfo de Milei en Argentina anuncia el triunfo de MCM en Venezuela y el  año que viene será definitorio de nuestro futuro, o corregimos a tiempo las locuras del  madurato, hacemos emerger una fuerza alternativa, chavista, socialista de verdad que pare esta situación indefinida, de ambigüedad política ideológica; tomamos las riendas de nuestro futuro de forma racional y clara, soberana, o dejamos que el fascismo venza, bien por  desesperación del madurismo, o bien por revancha de la derecha María Corina, las dos fórmulas capitalista reprimirán, empobrecerán, robarán,  intentarán disolver la patria, la nación, cada una a su manera, desaparecerá sentido de  pueblo entregándolo todo a las petroleras y al capitalismo internacional y sus lacayos criollos.

Si somos un pueblo diferente y valiente, es hora de que los demostremos, de que alcemos la voz.

¡VOLVAMOS A CHÁVEZ!



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Marcos Luna

Dibujante, ex militante de izquierda, ahora chavista

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