Rusia y la degeneración de occidente

Los rusos abrieron un frente de batalla en su amada Ucrania, Kiev, cuna de sus viejos zares y de su nacionalidad. Su dialéctica es que los rodean desde occidente a través de la exrepública soviética con la amenaza del nazismo, vivito hoy en Europa. Francia, en elecciones recientes, trasuntó la fortaleza del ultraderechismo.

Existe una rusofobia. La maraña de países de la Unión Europea (UE) y hasta otrora repúblicas socialistas soviéticas no quieren a Rusia. La consideran el enemigo. Esa maraña robó sus activos depositados en su seno, sanciona económicamente, envía armas a Kiev para atacar a los rusos como si defendiesen un país miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)…

Ayer fue por comunista, hoy por prosperidad, en ambos casos por miedo. Los europeos son una familia de homínidos con un 4% de neandertal en su genoma ─un poco menos que los asiáticos─, pero, como simios, saltan y alborotan por la enjundia de los demás. No toleran el progreso en otros y denominan "simetría" al hecho de rebajarlo mediante rebatiñas o guerras. Alemania, hoy la más próspera de toda Europa, respira un poco aliviada por ese desvío de envidia simiesca hacia el país euroasiático.

El hecho es que, como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial cuando los japoneses atacaron a los EEUU y "despertaron a un gigante dormido" (frase presuntamente nipona que tanto aman los gringos),[1] los rusos se han fortalecido con el ataque ─sanciones y asedio─. Privados de Europa, que se creía casi heliocéntrica, abrieron nuevos mercados para sus exportaciones e influencias, estructurando en el presente un mecanismo de muerte para la economía estándar dolarizada: los BRICS; aliados con China e Irán, despolarizaron el mundo, descarnando al planeta del heliocentrismo occidental, especialmente estadounidense;[2] maximizaron su armamento y potencialidades bélicas con la incursión en Ucrania, el bastión occidental para contenerla y mecanizarle un rodeo militar asfixiante, donde desmontaron el laboratorio que cocinaba su destrucción como polo de poder en el mundo. Es que ocurre que cuando un ser vivo se ve impedido de un talento, desarrolla otros compensatorios… ¡O despierta, como se dijo que dijo de los mismos EE.UU. el almirante Isoroku Yamamoto al calificarlo de "coloso"! Es ley prácticamente genética. Decantado por la presión, el país de la Revolución de Octubre crece económicamente, se interconecta y ramifica en otras esferas del mundo, y ostenta arsenales nucleares en cantidad no igualada, así como misiles hipersónicos no replicados por los estadounidenses, por simplificar un ejemplo.

Ahora Rusia, como el país más extenso del planeta, dispone de sus ingentes riquezas para otros destinatarios diferentes a la UE o los EE.UU., y es un cuadro en verdad infantil ver a los simios europeos protestar los hechos, tanto el caudal como su desvío: no es tolerable que otro niño posea una paleta más grande o vista mejores ropas. Es incatalogable, por ejemplo, verlos condenar que los rusos guarden su petróleo para otros y ajusten con severidad los precios del gas para ellos cuando son ellos, la UE, los que propiciaron la situación de carestía. Pretenden los heliocéntricos atacar militarmente a Rusia, robarse sus activos, sancionar y armar a sus enemigos, y seguir recibiendo (tal vez por predeterminación divina) petróleo y gas rusos como si no hubiese ocurrido nada. El caso de Alemania fue insólito: regresó a las plantas carboneras del siglo XIX para obtener energía. A Venezuela, para ilustrar la actitud con un ejemplo en otro continente, le robaron millones de millones en oro depositados en Inglaterra, le subastan su empresa petrolera en los EE. UU., la sancionan y bloquean económicamente, y se molestan ya no porque el país suramericano no quiera enviarle sus exportaciones, sino porque no pueda por obra de ellos mismos.

Es que son como niños, en verdad, y esa es la otra cara del fenómeno, por cierto, muy peligrosa. Porque cuesta creer que una civilización que se precia de inventar el razonamiento con Sócrates, Platón y Aristóteles no pueda discernir que es utilizada como trapo para el logro de otros intereses. Atrapados en un discurso de una supuesta y superpoderosa mancomunidad, temerosos de un fantasma ruso que los puede pulverizar y que demostró ingente poder durante la Segunda Guerra Mundial con sus acciones militares, los europeos son manipulados por los estadounidenses y votan a la guerra y a las invasiones cuando se les pide, inclusive yendo en contra de sí mismos. El gas estadounidense es un ejemplo: hoy, merced a la bronca suscitada, lo compran un 50% más caro que el ruso,[3] pero sienten compensación en el hecho de tener a un paternal aliado que los defienda del coco. En términos sicológicos, se le llama la carencia de un padre; en términos históricos, se le puede denominar el complejo de Moisés o Netanyahu, pueblo que desanda o no encuentra los caminos de la tierra prometida; pero, en términos prácticos, es degeneración y estupidez. Acótese que una actuación infantil, con manejo de armas y seguridad del mundo, podría tener devastadoras consecuencias.

Sin duda, la UE es el ganado de los EE.UU. El mismo H.G. Wells, inglés en oposición a ruso, lo retrató en su novela La máquina del tiempo: las clases pudientes se degeneraron de tanto confort y terminaron siendo alimento de las clases obreras, a las que habían esclavizado y confinado a su servicio en la sima de la tierra. Se descompuso tanto la neurona que el músculo terminó cazando sus caparazones sobre la superficie de la tierra.

Blog del autor: Animal político [https://zoopolitico.blogspot.com/2024/07/rusia-y-la-degeneracion-de-occidente.html]

NOTAS Y REFERENCIAS DOCUMENTALES

[1] Al parecer la divinizante frase jamás se pronunció como se presume, siendo imaginación de la industria del cine al servicio de la expansión cultural estadounidense. «Cita del gigante dormido de Isoroku Yamamoto - Wikipedia, la enciclopedia libre». Accedido: 7 de julio de 2024. [En línea]. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Cita_del_gigante_dormido_de_Isoroku_Yamamoto

[2] Históricamente a los rusos le ha tocado ese impopular papel de estropear fiestas de poder en el mundo. Mucho dinero y tinta corren para borrar su importancia en la aniquilación del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial; y más, muchísimo más, para impedir que destruya su reencarnación en Ucrania. «El intento de los neoconservadores estadounidenses de revisar la historia de la 2a Guerra Mundial – Rebelion». Accedido: 7 de julio de 2024. [En línea]. Disponible en: https://rebelion.org/el-intento-de-los-neoconservadores-estadounidenses-de-revisar-la-historia-de-la-2a-guerra-mundial/

[3] «El gran negocio de EEUU: vende el gas a Europa un 40% más caro que Rusia». Accedido: 5 de julio de 2024. [En línea]. Disponible en: https://www.eleconomista.es/energia/noticias/11636201/02/22/El-gran-negocio-de-EEUU-vende-el-gas-a-Europa-un-40-mas-caro-que-Rusia.html

 



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Oscar J. Camero

Escritor e investigador. Estudió Literatura en la UCV. Activista de izquierda. Apasionado por la filosofía, fotografía, viajes, ciudad, salud, música llanera y la investigación documental.

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