La polarización y las tarjetas de maletín

El problema político venezolano es nacional y de fondo, sin embargo, varios parecieran que no lo quieren entender por conveniencia, oportunismo o ingenuidad, de esto último, lo dudo mucho.

Los llamados alacranes no tienen seguidores, su misma gente de la oposición tradicional venezolana, los desprecia. El rechazo popular es inmenso, extremo, porque todo el pueblo venezolano sabe como actúan a través de negocios y pactos oscuros dónde son utilizados como comodines, resultando que ninguno tiene ni credibilidad ni posibilidad para ganar una elección presidencial en el país.

La política en Venezuela está polarizada, el gobierno hizo bien su trabajo: divide y vencerás. Una polarización obligada entre el factor gobernante y el de la extrema derecha de la oposición tradicional. Éste último factor, se sigue desmoronando por la vanidad y el ego de sus líderes, pero representan un peligro frente al hastío y el desencanto del pueblo mayoritario frente a la pésima gestión gubernamental.

Hay un tercer factor que incluye a la izquierda irreverente, a los independientes y a los despartidizados que en números superan a los polarizados, pero aún estos estando reagrupados, no tienen tarjeta electoral para participar, ya que su derecho está cercenado y limitado a buscar tarjetas de maletín. Mientras los llamados alacranes oportunistas que sí tienen dichas tarjetas, ninguno es confiable porque lo que hacen es utilizar a los candidat@s que se postulan y al pueblo que sigue a dichos candidat@s para sus fines económicos personalistas y qué a la postre, siempre terminan negociando con el mejor postor. Estamos en un verdadero laberinto electoral dónde gran parte de la participación popular está encerrada, mutilada en su derecho constitucional de participación y protagonismo. Porque incluso los grupos de electores no están organizados como para enfrentar la cuesta arriba q impone la ley electoral y su reglamento vigente desde 2009 y empeorado en 2021.

En Venezuela las tarjetas de maletín se han convertido en un gran negocio para los llamados alacranes y negociadores electorales de oficio, tarjetas que se autorizan y se entregan a un sector acomodaticio sin pueblo que los respalde, las cuáles son de puro papel y el que se anote con un partido de éstos del llamado alacranato y del oportunismo, debe saber que irá directo a un show político y que será simplemente otro títere más del encuentro manipulador en cuestión.

Diría el viejo Juan; ¡Carajo! está facilito ir a una contienda electoral en Venezuela, hay tarjetas por montones, lo jodido es llegar y ganar con esas diablas de maletín.

Amanecerá y Veremos.



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José Luis Ibrahin Esté

Antimperialista. Siempre viajando... pero regresando a Falcón.

 [email protected]      @josel_ibrahin19

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