Tú lo crees y tú lo creas como observador

En el principio, la idea surgió como un punto y un círculo que representaban el pensamiento en acción.

Es una espiral de energía en transformación que originó la materia y creación de lo que hay en evolución como proceso continuo del aquí y el ahora presente hacia la eternidad como vida.

En presente la mente cognitiva sintetiza lo que el observador cree y crea al salir de la matriz que lo condiciona e incorporarse a la matrix donde la realidad ocurre desde su conciencia,

La realidad es que somos lo que se manifiesta mientras estamos como experiencia de la existencia, compartiendo con el resto que es lo que hay desde la nada en el espacio vacío.

Lo que está es la trascendencia en post de la utopía que nos guíe más allá de lo real, lo que es elaboración de nuestra imaginación.

Desde que surge la idea primera y el pensamiento es la referencia de la energía como creación, expandiéndose dinámica como evolución está lo que encarna como especie humana. Lo qué se ha logrado conocer es el fenómeno de la dimensión que la filosofía expresa en sus doctrinas y las ciencias describen en un paralelismo entre naturaleza y conciencia. Todo lo manifestado es físico, sin embargo, lo intangible se manifiesta ya no como cosas materiales, sino que es más que lo que hay, y se deriva de lo cognitivo y la manera en que lo vamos interpretando. Otra cosa es lo que ha devenido con la cuántica, es decir, el darse cuenta como observador siendo la conciencia la que se manifiesta siendo en lo encarnado plenamente identificado consigo mismo en la espiral cual giros de Akasha. Por lo que cabe la posibilidad de que pensando en ello seamos una simulación objeto de programas informáticos.

Desde siempre el ser humano se ha preguntado sobre su origen, y sobre la existencia de alguien o algo superior a él que lo haya creado, en un universo en expansión y que evoluciona, por lo tanto, quiere saber ¿De dónde venimos? ¿Cómo nos hemos adaptado al medio ambiente? ¿Qué nos diferencia de los demás seres vivos? Éstas son algunas cuestiones que lo han impulsado a desarrollar desde todo tipo y forma de saber y conocer elaborando cada vez con mayor sofisticación para conocer desde la filosofía y las ciencias naturales y sociales, que a lo largo de la historia abarca el conjunto y la complejidad de los paradigmas y demás formas con las cuales los seres humanos han interpretado y comprendido la realidad.

No obstante, tales procesos acumulativos y progresivos en complejidad ahondan y abundan en teorías y prácticas que experimentan en los campos de la física hasta la cuántica, y del mito la magia y la religión a la mística, en la búsqueda del espíritu de los tiempos y la conciencia pura. Hasta la teoría de la relatividad llegó la física clásica planteándose cuestiones que comienzan a rayar con los principios de lo que se creía insuperable, y la mecánica cuántica dio cuenta de que el cosmos es mucho y más complejo desde lo infinitesimal de la partícula o singularidad, desde la cual surge la energía y se crea la materia. De ahí que muchos autores sobre tales temas aleguen la idea de que la realidad no es objetiva sino subjetiva, y que el ser humano es una manifestación de una conciencia que lo integra y complementa, y siendo universal se conoce a sí mismo. Perspectiva según la cual esta existencia sería una simulación creada por los sentidos, incluyendo en ellos al pensamiento, lo que nos hace superiores frente a lo que existe, puesto que somos quienes observando imaginamos y simbolizamos lo real.

La historia de la humanidad está llena de tradiciones que nos hablan sobre tales búsquedas, internas y externas, en constante aprendizaje sobre el origen y qué lo desarrolla, si es un destino o una utopía. De ahí que las diferentes disciplinas y las subespecialidades, nos llevan cada vez más a las especialidades y detalles más singulares como una manera de plantear las hipótesis y elaborar teorías y doctrinas sobre las preguntas cruciales, queriendo saber y asegurándonos de que cuanto sepamos esté comprobado y no quepa la menor duda de que existimos con un propósito específico, el de saber y conocer para tener la experiencia necesaria de lo que es en sí la vida, no sólo desde el punto de vista de lo químico y biológico; sino de entre los niveles, planos y dimensiones por las cuales nos movemos en el mundo, yendo de lo micro a lo macro, de lo simple a lo complejo de la mente al espíritu, de la mística a la cuántica. En tales contextos nos hemos planteado estas premisas y muchas dudas, que esperamos se aclaren para beneficio del conocimiento sobre los fenómenos y el fascinante mundo de lo desconocido, con el que nos topamos cada vez que descubrimos que hay más de lo que se ha dicho.

Y como se ha considerado pragmáticamente que el conocimiento es poder, involucrados los seres humanos como lo estamos frente al universo de posibilidades, deberíamos responder también a las siguientes interrogantes sobre: ¿Qué es la conciencia? ¿Cómo surge y se manifiesta? ¿Qué papel juega en la creación y la percepción de la realidad? Y ¿Qué implicaciones tienen ser un ser encarnado, con una identidad parcial que aspira a la totalidad? Estas son algunas de las preguntas que desafían y amplían nuestros horizontes desde el conocimiento y lo que en verdad sabemos; reflexión que se debe plantear mirando hacia adelante desde ambos hemisferios y civilizaciones.



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Franco Orlando


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