Códigos rotos

Cuando empezamos esta nueva época, los sueños volaban y la esperanza era una escuela ideada por Simón Rodríguez a la que había que asistir, para con el aprendizaje entender códigos.
Veníamos de un pasado, donde el pensar no era posible para las bases del PUEBLO, solo la oligarquía tenía ese privilegio y lo utilizaba para reforzar la alienación en la masa.

Después de la más grande tragedia que nos pudo haber pasado con la desaparición física del líder; sin que estabilizáramos la conciencia de clase que venía torcida, mostrando desviaciones por falta de fortaleza en la formación, el camino se empezó a difuminar: los colores que habíamos tomado para identificar la veracidad del proyecto, dejaron de ser serio y comenzó a tener tonalidades de bochinche.

Unos participantes recién llegados, que nunca se habían ido, volvieron a rescatar los espacios de alienación que mantenían solapado, arrastrando las mismas armas de ignorancia que nunca se llevaron y empezaron a mentir con la anuencia de camuflados que sigilosamente ocuparon dominios, con el mismo objetivo de confundir las bases del PUEBLO para que aceptaran la podredumbre que estábamos terminando de desinfectar.

Se sentaron en los curules que le confío el PUEBLO: con propuestas engañosas disfrazada de igualdad, la camuflaron con consignas de género engatusado y una juventud que acepto ser protagonista, pero sin tomarse la molestia de descifrar los códigos.

Le arrancaron los ojos a las paredes que habían sido testigo de esfuerzos de avenidas llenas de PUEBLO que quería cambiar y ahora los adeptos sin sueños que perseguir, no encuentran los valores para visualizar el camino.

Los recién llegados, sentaron en los puestos de dirección, eunucos que desconocen la diferencia entre forma y fondo, ofreciendo fantasía imposibles de cumplir en una economía indefinida, dónde todas las inclinaciones conducen hacia el capitalismo, sin dar señales que muestren la utilización para buscar la igualdad.

Es muy comprometedor reorganizarse para encontrar los leales sin ser objeto de señalamiento, pero el intento es necesario y la posibilidad de no perder lo avanzado sigue incitando a unos combatientes que alerta, están dispuestos a seguir gritando a pesar de los peligros que representa como en otros tiempos PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS Y HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.
SIN PATRIA NO QUIERO VIDA.
HAZTE CONCIENCIA.



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Antonio Machuca

Actor y militante revolucionario

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